Un estudio reciente de la encuestadora Indicadores revela que casi la mitad de los poblanos tiene interés en realizarse un procedimiento estético, pero el principal obstáculo sigue siendo el presupuesto. Este miércoles 3 de junio de 2026, los datos muestran una realidad que va más allá del simple deseo de mejorar la apariencia: la falta de recursos y la ausencia de médicos certificados están creando un terreno fértil para la proliferación de clínicas clandestinas y riesgos para la salud pública.
Según la encuesta, el 11% de los poblanos —aproximadamente medio millón de personas— ha considerado someterse a una cirugía plástica, pero no ha dado el paso. De este grupo, el 85% señala que el alto costo o la falta de dinero son las razones principales para no hacerlo. En términos generales, un 32% de la población que descarta estas cirugías también menciona el factor económico como el mayor impedimento.
Este escenario abre la puerta a un mercado potencial para la clandestinidad, ya que el 82% de quienes están interesados en una cirugía no cuenta con un cirujano plástico certificado de confianza. Además, las expectativas de gasto están muy por debajo de los costos reales: los interesados planean invertir en promedio 61,174 pesos, cuando el costo de un procedimiento seguro suele ser al menos el doble.
Las intervenciones más demandadas entre los poblanos son:
– Aumento de senos (27%)
– Rinoplastia (26%)
– Liposucción (25%)
– Bichectomía (10%)
El debate sobre la seguridad en estos procedimientos se intensificó tras el fallecimiento de una paciente en una clínica estética de la zona de Zavaleta, un caso que es conocido por el 90% de los encuestados. La tragedia ha generado diversas opiniones:
– 37% considera que la paciente fue imprudente y debió investigar mejor antes de operarse.
– 18% atribuye el fallecimiento a una negligencia médica.
– 15% señala dolo por parte de la cirujana.
Este panorama refleja una preocupante tendencia impulsada por la influencia de las redes sociales, donde el deseo de mejorar la imagen personal choca con limitaciones económicas y una cultura insuficiente de verificación médica. Para las familias tradicionales poblanas, este fenómeno representa un llamado a la responsabilidad y a la búsqueda de opciones seguras que no comprometan la salud ni la estabilidad económica.
En un contexto donde la movilidad y la productividad urbana son prioritarios, la infraestructura y servicios confiables también deben extenderse al ámbito de la salud estética, garantizando que quienes buscan mejorar su calidad de vida lo hagan con seguridad y respaldo profesional. La regulación y la información clara son claves para evitar que el costo económico se traduzca en un costo mayor para la sociedad.



