Este jueves 4 de junio, en un acto privado y sin acceso a la prensa, se vivió un momento tenso entre James Rodríguez, capitán de la selección colombiana de fútbol rumbo al Mundial de 2026, y Antonella, la hija menor del presidente Gustavo Petro. Durante la ceremonia en la que Petro entregó el pabellón nacional al equipo, Antonella pidió una foto a Rodríguez, quien aparentemente la ignoró y continuó saludando al resto de la comitiva.
El evento, que tuvo lugar en Colombia, fue marcado por la incomodidad visible de varios jugadores, quienes mostraron pocas sonrisas y caras largas al recibir un sombrero vueltiao de manos del mandatario. En la foto oficial, James se ubicó en la parte trasera, mientras que el pabellón fue cargado por Petro y tres futbolistas: Luis Díaz, Jorge Carrascal y Jhon Arias.
La situación no pasó desapercibida en redes sociales, donde “Antonella” y “James Rodríguez” se posicionaron como segunda y tercera tendencia en X (antes Twitter). La concejala de Bogotá Heidy Sánchez, del partido oficialista Pacto Histórico, criticó duramente la actitud del futbolista: “James Rodríguez, tan machito con una niña, pero tan cobarde y chillón en la cancha, usted también es papá y estoy segura que jamás quisiera que su hija pasara por un desplante tan horrible”.
Pese a la tensión del acto, horas después los jugadores aparecieron sonrientes en una foto tomada en las escaleras del avión rumbo a San Diego, donde el domingo disputarán su último amistoso antes del Mundial contra Jordania.
En paralelo, el presidente Petro compartió en sus redes sociales imágenes del evento, incluyendo una en la que abraza a su hija y otra donde Antonella entrega regalos a varios jugadores, mostrando un contraste con la frialdad del momento con James.
Este acto se dio en un contexto político delicado: ese mismo día, un juez de Bogotá ordenó al candidato presidencial ultraderechista Abelardo de la Espriella y a su movimiento Defensores de la Patria abstenerse de usar la camiseta de la selección colombiana en actos de campaña mientras se resuelve una tutela presentada para proteger el derecho a la igualdad y evitar el uso político de símbolos deportivos.
La senadora derechista María Fernanda Cabal criticó la medida en X, señalando que “la camiseta de la Selección no es de uso exclusivo de nadie” y advirtió contra lo que considera un intento de limitar la libre expresión, acusando al gobierno de Petro de querer imponer una “dictadura”.
Este episodio refleja cómo el deporte y la política se entrelazan en Colombia, con un impacto directo en la imagen pública de figuras clave y en la percepción social sobre el uso de símbolos nacionales en tiempos electorales. Para la selección, que representa a millones de colombianos, mantener la unidad y la imagen positiva es clave para enfrentar el Mundial con la competitividad y el orgullo que el país espera.



